El proyecto contra incendios de una nave industrial permite definir y justificar las medidas necesarias para proteger a las personas, limitar la propagación del fuego y facilitar la intervención de los servicios de emergencia.
Antes de presupuestar extintores, bocas de incendio o protección de la estructura, es necesario conocer la actividad, los materiales almacenados y las características del edificio. Dos naves con la misma superficie pueden necesitar soluciones de protección muy diferentes.
En esta guía explicamos qué debe revisarse, cómo preparar el estudio y qué documentación conviene reunir antes de ejecutar las instalaciones.

Qué normativa contra incendios se aplica a una nave industrial
El marco principal es el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales —RSCIEI—, aprobado por el Real Decreto 164/2025, vigente desde el 10 de mayo de 2025. Debe coordinarse con el RIPCI, aprobado por el Real Decreto 513/2017, y con el CTE cuando corresponda por los usos existentes. En establecimientos anteriores hay que comprobar su régimen transitorio; la antigüedad no determina por sí sola una adaptación completa. boe.es
La primera tarea del técnico consiste en identificar qué disposiciones corresponden al expediente concreto. Para ello resulta útil recuperar el proyecto original, la fecha de implantación de la actividad, los certificados y las modificaciones posteriores.
Cuándo se necesita un proyecto contra incendios de una nave industrial
El artículo 10 contempla el proyecto para los establecimientos incluidos en el reglamento y sus modificaciones significativas. Permite sustituirlo por memoria técnica si concurren tres condiciones: superficie construida inferior a 300 m², todos los sectores y áreas de riesgo bajo y ausencia de los supuestos de los artículos 10.3 y 5.3. Ambos documentos requieren técnico titulado competente. boe.es
Por tanto, conviene evitar una conclusión frecuente: «como la nave es pequeña, bastará con colocar extintores». Antes de decidir la documentación hay que caracterizar el establecimiento.
También resulta recomendable revisar el expediente antes de introducir cambios como:
- Una entreplanta destinada a almacén.
- Nuevas estanterías o mayor altura de almacenamiento.
- Una zona de pintura o utilización de disolventes.
- La incorporación de procesos con calor.
- Una ampliación hacia la nave contigua.
- La modificación de puertas o pasillos de salida.
Estos cambios deben analizarse para determinar su repercusión técnica y documental.
Qué información necesita el ingeniero para estudiar la nave
Un estudio útil comienza con datos de la actividad real y de su capacidad prevista. Diseñar únicamente a partir de una nave vacía puede conducir a una solución insuficiente cuando empiece la producción.
Planos y características del edificio
Conviene aportar planos con dimensiones, alturas, accesos, entreplantas y distribución interior. Las fotografías ayudan a preparar la visita, pero no sustituyen la comprobación de la estructura, los cerramientos y las conexiones con edificios vecinos.
Si existen dudas sobre una medianera o una protección estructural, interesa reunir las fichas de producto y los certificados disponibles. Una apariencia robusta no acredita una prestación frente al fuego.
Actividad, maquinaria y almacenamiento
El inventario debería describir materias primas, productos terminados, embalajes, residuos y sustancias auxiliares. También debe recoger cantidades máximas y formas de almacenamiento.
Por ejemplo, describir un negocio como «taller de metal» deja preguntas importantes sin resolver: ¿hay pintura?, ¿se almacenan plásticos?, ¿existen aceites o embalajes?, ¿se realizan trabajos en caliente?
Documentación anterior
Resulta útil localizar:
- Proyecto de actividad y planos aprobados.
- Documentación de protección contra incendios.
- Certificados de instalación.
- Actas de inspección disponibles.
- Registros de mantenimiento.
- Documentación de reformas y ampliaciones.
Reunir esta información desde el principio ayuda a distinguir lo que puede conservarse de lo que necesita comprobación o modificación.
Cómo se plantea el cálculo preliminar del riesgo
El cálculo preliminar debe servir para comparar alternativas antes de cerrar la distribución y contratar las obras.
Una forma práctica de organizarlo consiste en preparar una ficha por zona: uso, superficie, materiales, cantidades, altura de almacenamiento y relación con los espacios próximos. Después se documentan las hipótesis utilizadas y las cuestiones pendientes de confirmar.
La actividad principal no describe por sí sola todo el riesgo del establecimiento. Un pequeño almacén de embalajes puede merecer una atención diferente a una zona de mecanizado con escasa presencia de materiales combustibles.
El estudio también debería anticipar el crecimiento razonable del negocio. Si el proyecto parte de unas existencias muy reducidas y después se ocupa toda la nave con mercancía, sus conclusiones pueden dejar de representar la situación real.
Qué conviene revisar en la protección del edificio
Para encargar un proyecto contra incendios de una nave industrial, interesa comprobar que el alcance incluye el edificio y su distribución, además de los equipos.
Separación entre zonas
El estudio debe identificar los límites entre zonas y resolver sus encuentros. En una revisión práctica conviene prestar atención a puertas, pasos de cables, conductos y huecos sobre falsos techos.
Una separación dibujada en plano puede perder eficacia si durante la obra se abre un paso que queda sin resolver.

Estructura y materiales
La elección de una solución de protección requiere conocer el soporte y las condiciones de aplicación. Antes de contratar pintura intumescente, por ejemplo, conviene que estén definidos los perfiles, la preparación superficial y la documentación que se entregará al finalizar.
Pedir únicamente un precio por metro cuadrado dificulta comparar ofertas cuando cada empresa está suponiendo un alcance diferente.
Salidas y circulación
Es recomendable revisar la distribución con la maquinaria y las estanterías colocadas sobre el plano. Así pueden detectarse recorridos que atraviesan zonas de trabajo, puertas obstaculizadas o pasillos que previsiblemente terminarán ocupados.
La comprobación debe representar cómo funcionará el negocio durante una jornada normal.
Cómo definir las instalaciones de protección activa
Antes de solicitar ofertas, el proyecto debe haber concretado qué sistemas corresponden y con qué prestaciones.
Entre los equipos que pueden formar parte de la solución están los extintores, la detección, la alarma, las bocas de incendio, los hidrantes o la extinción automática. Esta enumeración no significa que todos sean obligatorios en cualquier nave.
Para comparar presupuestos conviene utilizar una misma documentación: planos, mediciones, especificaciones y alcance de las pruebas.
Cuando se estudien sistemas con agua, es especialmente útil comprobar pronto las condiciones del suministro. Descubrir al final que la solución presupuestada no cuenta con el abastecimiento previsto puede obligar a replantear espacios y costes.

Qué preparar para la puesta en servicio y el mantenimiento
El expediente debe coordinar proyecto o memoria, certificado técnico y documentación de las instalaciones. La inspección inicial por organismo de control se exige, entre otros supuestos, cuando los sectores y áreas de riesgo medio y alto suman 1.000 m² o más. boe.es
La protección contra incendios debe coordinarse con la legalización de las instalaciones de una nave industrial, para mantener la coherencia entre el proyecto, los certificados y la documentación de puesta en servicio.
Para organizar la entrega al titular, resulta práctico preparar una carpeta con planos finales, certificados, manuales y registros. También conviene dejar identificados los responsables de las revisiones y las condiciones de uso consideradas en el diseño.
El cierre de obra es un buen momento para explicar al personal dónde están los equipos, qué zonas deben permanecer despejadas y a quién comunicar una incidencia.
Ejemplo orientativo: adaptar una nave para taller y almacén
Imaginemos una empresa que encuentra una nave con extintores y considera que podrá iniciar su actividad con pequeñas modificaciones.
Durante la revisión aparecen tres cuestiones: no dispone del proyecto anterior, pretende construir una entreplanta y necesita almacenar productos distintos de los utilizados por el anterior ocupante.
El siguiente paso razonable es levantar la distribución, recuperar antecedentes y definir el inventario previsto. Con esos datos pueden compararse alternativas: cambiar la ubicación del almacén, reducir existencias o reconsiderar la entreplanta antes de presupuestar su ejecución.
Es un ejemplo ilustrativo, no un expediente real ni una clasificación anticipada del riesgo.
Checklist antes de encargar el proyecto contra incendios
- ¿Está definida la actividad y su capacidad prevista?
- ¿Existen planos fiables de la nave?
- ¿Se conocen los materiales y cantidades máximas almacenadas?
- ¿Se ha previsto la distribución de maquinaria y estanterías?
- ¿Hay documentación del expediente anterior?
- ¿Se han identificado entreplantas y reformas?
- ¿Se dispone de información de estructura y cerramientos?
- ¿Se conocen las condiciones del suministro de agua?
- ¿Las ofertas incluirán pruebas, certificados y documentación final?
- ¿Se ha reservado presupuesto para las adaptaciones del edificio?
Estudio previo de protección contra incendios en Andalucía
Antes de alquilar, reformar o ampliar una nave, un estudio previo permite identificar condicionantes y preparar una estimación mejor fundamentada.
En DURHI INGENIEROS desarrollamos proyectos de instalaciones industriales en Andalucía, incluyendo el estudio de protección contra incendios de la nave. Solicita una valoración preliminar aportando ubicación, planos, superficie y descripción de la actividad.
